Cristo Yusta¿Quién no ha soñado alguna vez con hacer de su mayor pasión una profesión? Yusta, tal y como puede concebirse actualmente, tiene mucho que ver con los sueños. Desde pequeño, intuía mi admiración por el mundo, una realidad que observaban unos ojos pequeños e inocentes aún, pero capaces de sentir la belleza de cada instante. La fotografía, sincera y auténtica, como a mí me gusta describirla, persigue precisamente capturar esos instantes, aquellos que nos mantienen atentos y en armonía con el entorno que nos rodea.

La pasión por la fotografía se la debo muy probablemente a mi padre. Muchas fueron las horas que pasaba junto a él en un pequeño estudio de revelado en blanco y negro, un espacio austero pero testigo de innumerables enseñanzas: “Hacer las cosas con cariño”, solía decirme. Lo curioso es que aún encuentra la ocasión para recordármelo en cada trabajo que compartimos.

Perseguir esta idea durante mi infancia y adolescencia hizo que acabara en la Facultad de Ciencias Económicas para graduarme en Administración y Dirección de Empresas, años de estudio y constancia que han conseguido dar forma al boceto que guardaba un niño feliz en su cabeza. No obstante, la perseverancia y la ilusión por dar a luz aquello que me inquietaba me mantuvo un tiempo más entre los libros hasta obtener un Máster en Marketing y Comunicación Digital.

Hoy, mientras escribo estas líneas, siento que al fin he conseguido revelar la fotografía que he tenido en mi mente durante tantos años. Y es que cada imagen representa las huellas de las cosas que reconocemos, iluminando fragmentos de nuestra historia.